El Cañón de Kapamsay es un desfiladero estrecho con altas paredes rocosas formadas por la erosión del viento y del agua. Las laderas del cañón son muy empinadas y su profundidad supera los 70 metros.
El desfiladero tiene unos 2,7 km de longitud y un ancho medio de unos 140 metros. Sus paredes de color crema grisáceo, y a veces de un blanco brillante, alcanzan varias decenas de metros de altura.
En el fondo del cañón solía fluir un río largo, estrecho y profundo, que hoy en día está seco. Gracias a la sombra, aquí se formó un pequeño oasis entre las rocas, que permanece verde incluso durante el calor más intenso del verano.
Sobre el cañón se pueden ver águilas planeando en el cielo, con sus nidos escondidos en las grietas de las rocas. El cañón recibió su nombre en honor al gran batyr (guerrero) Kapam. Según la leyenda, hace varios siglos vivió en esta región el batyr Kapam, famoso por su gran fuerza y sus méritos entre el pueblo.



























